Durante los primeros seis meses de 2025, el volumen de ropa importada en Europa creció un 14 %, reflejando una competencia internacional más intensa. La industria textil europea, que genera más de un millón de empleos, afronta un escenario desafiante: la llegada de productos de bajo coste, especialmente desde Asia, una demanda interna débil, y el aumento de costes energéticos y regulatorios.
Para sobrevivir y crecer, las empresas textiles europeas deben apostar por la diferenciación: ofrecer productos sostenibles, cumplir estándares de calidad europeos, invertir en digitalización y mantener una cadena de suministro cercana.
El futuro de la industria dependerá de su capacidad para adaptarse a las nuevas exigencias del mercado y aprovechar políticas de apoyo, formación de talento y modernización del sector textil.